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Foto: Alberto Nevado - El Mundo del Perro.
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Foto: Alberto Nevado - El Mundo del Perro.

Alaskan Malamute, un trabajador ágil e incansable

Hablando de sus extremidades, podemos comenzar diciendo que los huesos son, también, fuertes y los músculos, grandes y poderosos. Los miembros delanteros, vistos de frente, son rectos hasta los metacarpos. Comienzan en unos hombros moderadamente oblicuos, mientras que los metacarpos, si los observamos de perfil, son cortos, sólidos y ligeramente oblicuos.

Las patas traseras impulsan el movimiento poderoso del Alaskan Malamute. Vistos desde atrás, tanto cuando el perro está en pie, como cuando está en movimiento, deben estar perfectamente alineados con las extremidades anteriores. EL muslo cuenta con una musculatura bien desarrollada. La rodilla cuenta con una angulación moderada. Los corvejones hacen gala de una articulación medianamente acodada y bien descendida.

Sus pies se han equiparado a «raquetas de nieve», son cerrados y espesos, con almohadillas bien acolchadas, gruesas y resistentes al trabajo sobre suelos tan exigentes como el hielo y la nieve. Su tamaño es considerable, grande, y los dedos están juntos y bien arqueados. Entre los dedos crece un pelo protector.

Como es de suponer, el Malamute se caracteriza por ser capaz de trabajar durante varias horas sin desfallecer. Este perro se mueve de manera impetuosa, fluida y ágil, a pesar de su considerable tamaño y su elevado peso. Como hemos visto, las patas traseras impulsan a todo el cuerpo y trasmiten ese impulso a las delanteras, lo que produce un movimiento sostenido y largo.

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