www.elmundodelperro.net

La coprofagia, un comportamiento especialmente desagradable

La coprofagia, un comportamiento especialmente desagradable
Ampliar

Texto: Benigno Paz (Educador canino e instructor de movilidad con perros guía-GDBA Inglaterra)

Hoy trataremos uno de esos comportamientos que realizan algunos perros con cierta frecuencia y que siempre resulta especialmente desagradable para los humanos, aunque muy natural para sus mascotas, que parecen disfrutarlo especialmente: la coprofagia o ingestión de las heces (del griego, copros, “heces”, y phagein, “comer”), ya sean propias, de otros perros o de animales de otras especies. Se trata de un comportamiento “normal” (natural) y frecuente en los perros, lo que no quiere decir que sea agradable o aceptable para sus amos.

La coprofagia ya se ha tratado en otras ocasiones desde el punto de vista veterinario, pero nunca ha sido planteado desde la perspectiva del comportamiento. Soy consciente de que se trata de un tema desagradable (para leer así en seco) pero mucho más desagradable es ver cómo nuestro perro sigue realizando el mismo comportamiento un día tras otro y ya no nos atrevemos a soltarlo en el parque (no sea que...), evitamos por todos los medios el contacto (e incluso la proximidad) de nuestro perro y se vaya deteriorando tanto nuestra calidad de vida como la de nuestro compañero canino.

Comprendemos perfectamente la necesidad de que existan en la naturaleza animales “especializados en el tratamiento”, reutilización, reciclado y aprovechamiento de los ricos nutrientes no digeridos que existen en las heces, es algo que aceptamos en los escarabajos peloteros, pero no en nuestros queridos perros, esos encantadores animales que viven bajo nuestro mismo techo y con los que compartimos tantas cosas.

CASOS EN EL REINO ANIMAL

Aceptamos las explicaciones que nos dan los biólogos de este comportamiento coprofágico en los conejos, por ejemplo, que ingieren inmediatamente sus deposiciones blandas de comida parcialmente digerida para hacerla pasar de nuevo por el tracto digestivo y así aprovechar todos los nutrientes. No muestran interés por las deposiciones normales, ya que no les aportan nutrientes. Los hámsters comen sus propias deposiciones porque conforman una fuente de vitaminas B y K, producidas por las bacterias del tracto intestinal. Otro caso lo encontramos en los elefantes jóvenes, que comen heces de sus progenitoras, obteniendo de esta forma las bacterias necesarias para la digestión de la vegetación que se encuentra en la sabana. Cuando nacen, sus intestinos no poseen esas bacterias, y sin ellas los elefantes no podrían obtener los nutrientes de estas plantas. Incluso nuestros parientes próximos, los gorilas, también ingieren sus propias heces o las de otros gorilas, observando el mismo comportamiento en otros simios, que comen deposiciones de caballo debido a su contenido en sal.

Todo esto lo entendemos perfectamente y son algunas de las posibilidades que se suelen barajar para explicar el comportamiento coprofágico (natural) de nuestros perros, pero de todos modos sigue resultándonos inaceptable en nuestros perros, a los que tenemos en nuestros hogares, sometemos a regulares controles veterinarios y a los que les facilitamos comidas “especialmente diseñadas” para sus necesidades ¿Qué necesidad tienen de comer eso?

Desde nuestra percepción de humanos vemos “normal” (deseable y necesario) que las perras estimulen a sus cachorrillos y que se esmeren por mantener limpio el cubil, hasta que los pequeños pueden alejarse lo suficiente para hacer sus necesidades. Somos capaces de comprenderlo y verlo como un comportamiento natural cuando se produce en este periodo, y con frecuencia nos llena de admiración (por ese sacrificado y abnegado comportamiento materno), pero nos resulta incomprensible y extremadamente frustrante cuando ocurre en otras etapas.

En un principio, es posible que no veamos a nuestro perro ingerir las heces, pero podemos sospecharlo si observamos los siguientes indicios:

Heces blandas, con presencia de grasa y un intenso olor (diría que característico).

Al perro le cuesta ganar peso y nada parece saciar su apetito.

Halitosis (aliento fétido característico).

Poliuria (orina con mucha frecuencia).

Polidipsia (sed insaciable).

Gastroenteritis (inflamación del estómago e intestino).

Frecuentes vómitos (de diarrea, de color y olor...nauseabundos e insoportables para un servidor).

CAUSAS

Se sigue investigando cuáles son las causas que llevan a los perros a presentar este comportamiento. Todavía no hay investigaciones concluyentes y, entre el abanico de causas que se consideran, tenemos:

Estrés y/o ansiedad.

Aburrimiento.

Comportamiento alelomimético: aprendido, de progenitores o más frecuentemente de otos perros en la perrera (o en el hogar).

Demanda de atención del amo.

Hábito.

Por una curiosidad inicial y un posterior interés por su sabor.

Para tapar el olor a posibles presas/depredadores (pueden llegar a comerlas y revolcarse sobre ellas).

Porque encuentran y obtienen nutrientes que faltan en su dieta.

Les atrae la textura, temperatura y el olor de las heces frescas.

Hambre.

GRAVEDAD DEL PROBLEMA

También deberíamos establecer la gravedad del problema:

-La frecuencia del comportamiento. ¿Nuestro perro realiza este comportamiento de forma frecuente o tan sólo ocasionalmente?

-Tipo de heces por las que muestra interés: las propias (autocoprofagia), las de otros perros (intraespecífica) o las de otros animales (interespecífica).

-La cantidad. ¿Va por el campo/parque “aspirando” y buscándolas con ansia o simplemente las ingiere ocasionalmente o si se tropieza con ellas?

-La presencia de otros comportamientos asociados. Ingiere las heces y se revuelca sobre ellas.

Todo estos datos nos permitirán hacernos una idea más clara sobre la gravedad del problema y las posibilidades de éxito en nuestro tratamiento.

LA SOLUCIÓN

Probablemente estemos ante el comportamiento que nos resulta más desagradable de todo el repertorio de nuestro perro. Lo ideal sería determinar la causa específica y trabajar para erradicarla, lo que ocurre es que eso nos llevará demasiado tiempo (si es que existe una única causa y somos capaces de llegar a identificarla), por lo que lo más práctico pasa por poner todos los medios a nuestro alcance para que nuestro perro no tenga la oportunidad de llevarla a cabo. ¿Cómo se logra esto? Las medidas que debemos considerar para solucionar el problema son varias:

-Visitar al veterinario. Antes de lanzarnos a un largo programa de trabajo de modificación del comportamiento debemos llevar a nuestro perro al veterinario para descartar las deficiencias nutricionales, enfermedades o problemas metabólicos de nuestro perro.

-Analizar la calidad del pienso que le aportamos a nuestro perro y descartar que el comportamiento se deba a la búsqueda de nutrientes que no están presentes en la dieta.

-Revisar todas las rutinas y esforzarnos por reducir el estrés y la ansiedad que puedan retroalimentar ese comportamiento.

-Crear entornos enriquecidos en el que nuestro perro pueda estar cómodo y encuentre suficientes cosas que hacer de su interés para eliminar el aburrimiento (podemos utilizar juguetes interactivos, juguetes rellenos de comida escondidos por la casa, etc.).

-Sacar por separado a los animales que presentan el comportamiento. Por las observaciones realizadas, se desprende que éste es un problema que va por familias (es frecuente que se presente en todos o la mayoría de lo individuos de la camada). Desconozco si es por una cuestión aprendida por observación del comportamiento de los adultos de la camada o se debe a factores de otra naturaleza. En los entornos de perreras es frecuente que individuos que inicialmente no mostraban interés alguno por las heces terminen por mostrar este comportamiento si comparten perrera con un individuo coprofágico.

-Repartir la ración diaria en varias tomas para aliviar la sensación de hambre, posible desencadenante de este comportamiento.

ALTERNATIVAS ALIMENTICIAS

En todo caso, lo que nunca debemos hacer es castigar físicamente a nuestro perro por ese comportamiento, aunque es el primero y más rápido de los impulsos que tenemos. El castigo físico muy probablemente lleve a agravar el problema al causar ansiedad y estrés en nuestro perro y retroalimentar el comportamiento (si era una de las causas): estrés-coprofagia-estrés, o llegar a complicar la situación si se une a la causa inicial -los problemas nutricionales- con lo cual su resolución resultará más compleja. Como siempre, el castigo sirve para aliviar la frustración del amo, pero no le enseña nada al perro. Necesitamos mostrarle al perro algún comportamiento alternativo que le resulte mucho más agradable (por lo general, lo conseguiremos ofreciéndole comida o juego, tal vez lanzándole su juguete para realizar un cobro, por ejemplo).

Si nuestro perro ingiere sus propias heces podemos intentar (bajo prescripción facultativa) incluir en la ración diaria alguna sustancia que dé a las heces un olor poco apetecible para el perro (las haga menos palatables). En el pasado he llegado a ver cómo en algunas perreras se ponían trozos de piña en la ración diaria en la creencia de que eso reducía el nivel de coprofagía, la verdad es que no llegué a observar una mejora clara en el comportamiento (sobre todo en los individuos con hábito más arraigado), de todos modos, era una medida que tranquilizaba mucho a los cuidadores. También se ha intentado combatirlo añadiendo enzimas en la dieta (para lograr el mismo efecto), si bien los resultados no son claros. Otra opción que se ha utilizado es dejar heces de cebo sobre las que se depositaba tabasco o alguna otra sustancia con sabor fuerte y desagradable, dejar que el perro “picase” el cebo y esperar a que hiciese efecto por sí misma, que el perro estableciese la asociación desagradable, sin que lo relacionase con el amo. Lo que ocurre es que, por lo general, nuestros inteligentes compañeros aprenden pronto a diferenciar cuáles son las que deben evitar.

CÓMO EVITARLO

Darle a nuestro perro numerosas oportunidades para que haga sus necesidades en el lugar que hemos seleccionado y premiarle con su golosina preferida una vez que lo ha hecho conseguirá que centre su atención en nosotros e ignore otros estímulos. Recoger sus deposiciones para impedir que pueda tener la oportunidad o la tentación, pero sin hacer grandes aspavientos, hacerlo con tranquilidad y sin llamar la atención de nuestro perro, preferiblemente cuando ya se ha alejado, también suele funcionar. Si tenemos varios perros podemos soltarlos de uno en uno para poder controlar mejor la situación.

Otra solución pasa por ponerle una barrera física (un bozal) cuando lo soltamos y se encuentre a distancias a las que no podamos controlarlo. Ésta es una opción a considerar si nuestro perro tiene un escaso nivel de obediencia o una pobre respuesta a la llamada. Así, podrá realizar ejercicio y relajarse en los paseos en el parque y evitaremos que tenga nuevas oportunidades mientras no establecemos comportamientos alternativos aceptables.

Sin duda, la medida más efectiva de todas es hacer todo lo posible para que nuestro perro no tenga la oportunidad de acceder a las heces y premiarle en todas las ocasiones en las que las ignora. Esto supone que tendremos que estar pendientes para retirar las heces a la mayor brevedad (en situación de perreras), seleccionar entornos limpios (no frecuentados por otros perros) o mantener al perro bajo control (con correa o bien a una distancia que podamos controlarlo si tiene una buena obediencia. Una vez más, una buena obediencia, y en especial una buena respuesta a la llamada, será nuestra herramienta más poderosa. También nos obliga a estar pendientes y premiarle en todas las ocasiones en las que ignora las heces hasta que aprenda a ofrecernos comportamientos alternativos que le resulten más gratificantes (recibe sus golosinas preferidas).

Si no atajamos este problema en sus inicios puede llegar a convertirse en un hábito y, en un algunos casos, en una verdadera obsesión para algunos perros, en su única razón de existencia. El perro sale a la calle en busca de “eso”. He llegado a ver este comportamiento en perros caminando por la calle de la correa. Además, la salud de nuestro perro y la nuestra estarán más expuestas a infecciones y problemas de salud (transmisión de enfermedades).

Como siempre que nos planteamos la resolución de un problema de comportamiento, no existen soluciones fáciles, se necesita establecer un plan de trabajo en el que colabore toda la familia y ser muy sistemáticos. Mucha suerte.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Foro asociado a esta noticia:

  • La coprofagia, un comportamiento especialmente desagradable

    Últimos comentarios de los lectores (4)

    2711 | Manuel zanabria - 16/05/2017 @ 02:54:12 (GMT+1)
    Mi perro lo hacia, pero con sacarlo a Pasear me refiero a salir una hora minima , no sacarlo a cagar y ya, eso no es pasear y cambio de alimentacion lo dejo de hacer
    2710 | constanza - 15/05/2017 @ 19:10:58 (GMT+1)
    Soy psicologa canina y encontre buenas las indicaciones expuestas.
    2708 | Marina Camacho Marin - 15/05/2017 @ 18:12:46 (GMT+1)
    Tengo una perrita que de vez en cuando lo hace, gracias por su información.
    2487 | Fernando Efren - 07/10/2016 @ 16:09:47 (GMT+1)
    Excelente Articulo ! Muy amplio creo q falto ejemplos positivos de alimentos ó sustancias extras q hayan dado buenos resultados en algunas mascotas para evitar la Cuprofagia Saludos

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de ElMundodelPerro.net

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

    Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de privacidad y cookies | Aviso Legal
    El Mundo del Perro - © 2015 Todos los derechos reservados
    www.elmundodelperro.net
    Contacto
    Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Especializados en medios de comunicación.EditMaker 7.8