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Foto Gabriela Tarascón Robles
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Foto Gabriela Tarascón Robles

El perro más fiel

Texto: Ignacio Martínez.


Desde tiempos muy remotos, la relación entre humanos y canes se ha basado principalmente en el hecho de que el perro ha desempeñado y desempeña funciones que son útiles y resultan beneficiosas para el hombre. Mediante esta relación funcional, se han creado entre ambas especies vínculos afectivos y de carácter personal que al mismo tiempo han propiciado progresivamente una mejor comprensión por parte del hombre, de la naturaleza y psicología del perro que, a su vez, han ampliado las posibilidades funcionales de éste.

Gracias a esta mejor comprensión, el perro puede realizar actualmente tareas tan diversas el pastoreo, la protección de personas y propiedades, el tiro de trineos o carros, la búsqueda, salvamento y rescate de víctimas en agua, nieve, grandes áreas y escombros, guía de invidentes, asistente de minusválidos y sordos, detector de drogas y explosivos, buscador de trufas, etc., sin olvidar que en el aspecto psicológico como animal de compañía ha demostrado ser un agradable e inseparable compañero del ser humano; además de hacer una gran labor como terapeuta, sobre todo con niños autistas o con problemas de comunicación, ancianos, enfermos, toxicómanos y reclusos.

La mayoría de las cualidades que se necesitan para realizar estas funciones son propias, en mayor o menor medida, de todos los perros sin excepción. Aunque normalmente requieren de un adiestramiento más o menos laborioso y específico, cualquier ejemplar (con o sin raza) podrá realizarlas siempre y cuando reúna las condiciones necesarias.

También es cierto que, mediante la cría selectiva que ha realizado y sigue realizando el hombre, algunas razas y/o perros están mejor dotados genéticamente y, por tanto, más capacitados que otros para realizar ciertas tareas. Una vez repasado esto, a quienes nos preguntan cosas como cuál es el perro más fiel o cuál es el mejor, primero deberían contestarnos al interrogante de ¿fiel en cuanto a qué concepto (cariño, docilidad, temperamento...) o función (compañía, caza, pastoreo, tiro, protección, otras utilidades)? Esto es fundamental, puesto que cada persona es un mundo y puede dar prioridad a diversos factores.

De todos modos, sea cual fuere, si se nos hiciese una encuesta a todos los propietarios de perros en la que se nos preguntase cuál es el más fiel o el mejor, la mayoría responderíamos, «¡el mío!» Algo lógico, por otra parte, ya que normalmente por diversos motivos y debido a la convivencia que mantenemos con nuestro compañero canino, se crea tal relación entre dueño y perro que vemos al nuestro como un ser especial y diferente a los demás perros.

En ocasiones, algunos hasta caemos en el error de parecer vanidosos, pues nos dejamos llevar por la pasión que sentimos hacia nuestro amigo de cuatro patas (normalmente por la raza a la que pertenece) y ensalzamos sus cualidades hasta el límite, sin percatarnos de que, a veces, damos la sensación a quien escucha nuestras entusiastas opiniones de que nuestro perro o la raza a la que pertenece es la mejor o será capaz de demostrar más fidelidad por su dueño que ninguna otra. Aunque estos comentarios los hacemos con los mejores propósitos, no nos damos cuenta de que sin querer infravaloramos o menospreciamos a los demás perros, tanto a los de raza como a los mestizos. En realidad, todos los que de verdad apreciamos a los perros sabemos que cualquier ejemplar, sea de raza o mestizo, será capaz de demostrar una gran fidelidad por su dueño, siempre y cuando le demos la oportunidad de hacerlo. Esto no quita, y no es nada reprochable, que todos podamos mostrar mayor preferencia o interés por un tipo concreto de perro.

Foto: Salvador Berbel Tapia

Queda claro, por tanto, y todos deberíamos entenderlo así, que la clave de la fidelidad canina se encuentra en la relación que mantenemos con nuestro perro, donde se propician, desarrollan y establecen los vínculos y lazos afectivos necesarios entre dueño y perro o viceversa.

Es decir, el perro podrá demostrarnos su fidelidad con más facilidad si además de alimentarlo, cuidarlo y pasearlo, mantenemos una estrecha relación y convivencia con él, que se fomentará y se verá reforzada en gran medida con un adiestramiento adecuado. Por el contrario, si lo tenemos separado de nuestro lado (atado o encerrado) y nuestra relación se limita tan sólo a ponerle la comida y el agua, será muy difícil que nuestro animal tenga oportunidad de demostrarnos su fidelidad.

De hecho y aunque no lo valoramos, muchos son los ejemplares que todos los días muestran su desinteresado afecto y fidelidad a sus dueños con su paciente compañía. Pero a veces los diferentes medios de comunicación se hacen eco de anécdotas protagonizadas por canes de todo tipo que nos llaman la atención y nos hacen preguntarnos hasta qué punto pueden llegar el afecto y la fidelidad del perro. Veamos algunos ejemplos. En Extremadura, dos Mastines siguieron al niño de la familia cuando éste salió de casa; al hacerse de noche, se quedaron a su lado proporcionándole calor y evitando que muriese de frío. En Galicia, un mestizo de 22 meses salvó la vida de una niña al mantenerla caliente durante toda una helada noche de diciembre.

Un Pastor Alemán salva la vida de su dueño, arrastrándole por la nieve y avisando a un vecino; mientras llegaba la ayuda, se subió encima dándole calor; lo que evitó que muriese congelado.

Un mestizo sin adiestramiento previo halló tras una avalancha al último de quince supervivientes al que ya habían dado por muerto; el perro ladró y escarbó sin cesar en el lugar donde se encontraba sepultado el esquiador, a pesar de que su dueño le ordenaba que se estuviese quieto; sin embargo, ante la insistencia del animal decidieron cavar y le sacaron con vida. En los Alpes, 22 leñadores fueron sorprendidos por un alud y uno de ellos fue encontrado gracias a su perro; nada más ser rescatados todos y debido al nerviosismo del animal, abandonaron la zona y nada más salir, otro alud cubrió la ladera. Un Collie salvó la vida del niño de la familia al sacarlo de un estanque helado y guiarle hasta la casa.

Un Pastor Alemán vagabundo salvó la vida de una niña al sacarla de la ciénaga donde había caído. Un bebé abandonado es encontrado gracias a dos perros vagabundos que avisaron a los vecinos. Un perro salvó a varios niños en diferentes ocasiones, empujándoles en el último momento y evitando así que fuesen atropellados. Un Dobermann impide el secuestro de una familia por dos individuos armados. Una Boxer recibió un balazo al impedir un atraco en la joyería de su dueño. En Madrid, dos Alanos ponen en fuga a unos individuos que intentaban abusar de una mujer. Un Pastor Alemán impide un atraco en el comercio de su dueño.

Un perro es condecorado al poner en fuga a dos ladrones que intentaban robar un furgón blindado. Un mestizo reduce a un delincuente que huía con un bolso recién arrebatado y lo retuvo en el suelo hasta la llegada de la policía.

Sin olvidarnos de los perros que han acompañado e ido a buscar durante años a su dueño al colegio, al instituto, al trabajo, a la estación, etc.; en algunos casos, incluso después de haber fallecido éstos los animales han seguido haciéndolo. También de esos ejemplares que han caminado grandes distancias, sin conocer el recorrido, para regresar junto a sus antiguos dueños. Y así podríamos llenar una página tras otra con anécdotas de todo tipo con la fidelidad del perro como protagonista.

Tampoco podemos olvidar que la lealtad canina ha sido alabada y reconocida por el hombre desde muy antiguo, designándole «el mejor amigo del hombre», calificativo que, por otra parte, se ha ganado a pulso y por méritos propios nuestro fiel y leal compañero realizando innumerables acciones heroicas como estas que han quedado reflejadas a lo largo de la historia.

Los calificativos más usados y que mejor definen los sentimientos que el perro tiene y muestra hacia el hombre son fidelidad, lealtad y abnegación.

Para entender bien el significado de estas palabras, debemos saber que fidelidad es igual a lealtad, lealtad es igual a fidelidad, fiel es el que guarda fidelidad verdadera, leal es el que muestra lealtad y abnegación es la renuncia voluntaria y con sacrificio de deseos, voluntades o intereses propios.

Si aplicamos estas definiciones al mejor amigo del hombre, podemos decir que el perro es un animal fiel y leal que cumple con abnegación las funciones que le asigna el hombre. No lo hace porque sea su obligación, sino por el desinteresado afecto que siente y muestra por él, que le hace entregarse a éste con tal incondicionalidad en cuerpo y alma que es capaz de realizarlas en las condiciones más duras. Incluso va más allá, pues el perro es de los pocos animales, si no el único, que ha demostrado en muchas ocasiones preferir la compañía del hombre a la de sus congéneres.

Como hemos dicho, distintos ejemplos de la fidelidad canina han quedado reflejados desde muy antiguo y prácticamente en todas las épocas en cuadros, esculturas y, cómo no, en la literatura. Un ejemplo del reconocimiento del hombre hacia la fidelidad del perro lo encontramos en la «Odisea», de Homero, donde nos cita a «Argos», el perro de Ulises, que después de 20 años de ausencia de su amo es el único que le reconoce a pesar de su cambiado aspecto. Al verlo llegar, el viejo y enfermo animal mueve el rabo contento de verlo nuevamente y se muere en paz; con lo que da la sensación de no haber querido morir hasta su regreso.

«El coloquio de los perros»

Otra gran obra literaria que nos plasma claramente este reconocimiento es «Cipión y Berganza» (conocida también como «El coloquio de los perros»), escrita en 1599 por el ilustre Miguel de Cervantes. En ella, el autor pone en boca de los dos perros las siguientes palabras: «—Cipión: Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto, que nos suelen pintar por símbolo de amistad; y así, habrás visto (si has mirado en ello) que en las sepulturas de alabastro, donde suelen estar las figuras de los que allí están enterrados, cuando son marido y mujer, ponen entre los dos, a los pies, una figura de perro, en señal que se guardaron en la vida amistad y fidelidad inviolable.»—Berganza: Bien sé que ha habido perros tan agradecidos, que se han arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura. Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus señores, sin apartarse de ellas, sin comer, hasta que se les acababa la vida...»

Como hemos visto, «el mejor amigo del hombre» (con o sin raza) puede demostrar su fidelidad de diferentes maneras y ejemplos ha habido, hay y habrá a lo largo de los tiempos. Aunque, eso sí, siempre nos preguntaremos: ¿puede haber una forma más extrema y cuando menos admirable de demostrarla que llegar al punto de dejarse morir...?

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