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La timidez: una forma de expresión de la inseguridad

La timidez: una forma de expresión de la inseguridad
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martes 21 de febrero de 2017, 10:41h

La timidez es la reacción de inseguridad o miedo que algunos humanos y animales desarrollan ante un estímulo nuevo. La timidez es un factor en muchos casos genético, que procede de la especie salvaje, el lobo, y que tiene un factor de transmisión genética dominante. La timidez es una característica psíquica muy útil para la supervivencia, ya que impide el acercamiento hacia lo desconocido.

Todos los animales salvajes son tímidos y huyen de lo desconocido. Si el lobo no hubiera sido tímido ya habría sido extinguido por el hombre.

El perro, al contrario que el lobo, no debe ser tímido por su naturaleza doméstica, conveniencia y convivencia con el humano, pero todavía muchas líneas de sangre, tanto en perros de razas como mestizos, llevan incorporado este factor genético negativo. Quizás en algunas razas caninas donde sus criadores han hecho una mejor selección, este factor se ve más disminuido. Está claro que el cruzamiento con ejemplares tímidos hace aumentar esta característica en la descendencia ya que la timidez es un factor genéticamente dominante. El riesgo más acusado de la timidez radica en la posibilidad de convertirse en agresividad. Muchos perros aprenden a gruñir, ladrar y morder a las personas o perros que les intimidan, porque haciendo esto consiguen que nadie les toque o se les acerquen. En este caso, hablaríamos de un tímido compensado con respuesta agresiva (agresividad reactiva). No todos los perros tímidos son agresivos, algunos tan sólo muestran temor y huida ante el extraño; éstos, aunque no resultan tan conflictivos, pueden resultar problemáticos porque sus reacciones de miedo pueden poner en peligro su vida: escapando, cruzando calles, etc.Si la respuesta es agresiva, lo más aconsejable será acudir a un terapeuta de conducta canina. El tratamiento consistirá en bloquear la conducta agresiva y desviarla hacia otra más adaptativa a la vida humana y que no sea peligrosa para los humanos.

Si usted cree que tiene un perro tímido agresivo, debe saber que este tipo de animales se muestran así solo con los desconocidos, nunca con sus dueños a los cuales conocen. Un terapeuta de conducta canino les podrá ayudar a solucionar los comportamientos negativos derivados de la timidez, y “tapar” o disminuir ese rasgo con un ambiente y una educación adecuada, pero seguirá siendo tímido, ya que ésto en la mayoría de los casos tiene una base genética.

Muchas veces se confunde agresividad con valentía

Normalmente la agresividad surge como un mecanismo de defensa de la inseguridad. De aquí viene el refrán de “perro ladrador poco mordedor”. En muchos casos el perro que se muestra agresivo con las personas y congéneres es un ejemplar miedoso que ha compensado su inseguridad utilizando la agresión. Muchos son perros miedosos que solo atacan cuando nos damos la vuelta o cuando huimos o tenemos miedo de ellos. Algunos de estos perros pueden ser peligrosos ya que su sistema defensivo está perfectamente instaurado.

Otra cosa es un perro agresivo por dominancia. Éstos sólo se muestran así cuando se les lleva la contraria o cuando se les trata de intimidar o reprimir. Un perro dominante sí puede ser un perro valiente, pero la convivencia con uno de estos animales se hace difícil y en ocasiones peligrosa sino tienen un dueño que los lidere y sepa controlar.

Si un perro se nos acerca de forma agresiva, nunca correremos ni haremos espavientos, tan solo nos quedaremos inmóviles y sin perder el frente al animal (mirada de reojo), esperando a que alguien venga a retirarlo o nos ayude.

¿Es verdad que huelen el miedo?

Es corriente escuchar que los perros son capaces de oler el miedo de las personas y sí parece que hay algo de cierto en esta afirmación .

Cuando se trata de animales de la misma especie, está claro que son capaces de detectar las feromonas de sus congéneres y éstas son captadas a través del incipiente órgano vomeronasal. Estas feromonas actúan en momentos de huida, agresión, miedo y esto daría respuesta al contagio de muchos comportamientos en animales que viven en grupo.

Pero las feromonas son específicas de cada especie. Es decir, estas feromonas sirven para reconocer el estado de un individuo, el sexo, el estado del ciclo de la hembra y transmiten información útil para esa especie, pero no para otras.

Los seres humanos parece que no somos capaces de emitir ni recibir feromonas, ya que no disponemos de los órganos receptores para detectarlas (vomeronasal, Jacobson). Tal vez existieron alguna vez, pero hoy se encuentran atrofiados y no dejaron vestigios anatómicos. Pero lo que en verdad liberan el ser humano y los perros son hormonas, que de forma indirecta hacen liberar determinadas sustancias a través del sudor de nuestra piel. Es el caso de los perros que huelen intensamente o incluso tratan de montar a las mujeres cuando tienen la menstruación, o aquellos casos de ejemplares que se comportan de forma diferente con sus dueñas embarazadas. En este caso, parece que dichos flujos hormonales humanos sí son identificados habitualmente por los perros.

Por lo tanto, si los perros no pueden detectar las no existentes feromonas humanas porque nosotros no las producimos, lo que sí detectan son algunos cambios hormonales y, sobre todo, los cambios de conducta que emitimos al sentir miedo.

Foto: Alberto Nevado - El Mundo del Perro.

Quede claro entonces que la causa no parece ser la capacidad de poder oler la subida de la adrenalina, ya que ésta circula de forma interna e inodora por el organismo, pero lo que si captan indirectamente es el olor diferente, proveniente de la transpiración de la piel, cuando dichas hormonas actúan. Dicho olor se concentra e intensifica en momentos de miedo (sudor especial) y, junto con la conducta insegura, se vuelven reclamos de alerta para un perro que a su vez se siente también inseguro. Cuando una persona se asusta, realiza movimientos dubitativos, se aparta del animal, lo acaricia con desconfianza y el miedo le lleva a mirarle muy directa e intensamente a los ojos; ésto al perro le genera inseguridad o incluso amenaza, y puede responder con una respuesta agresiva.

El perro, pues, no puede percibir el olor de la adrenalina, como vulgarmente se dice, ya que ésta circula a través de las células nerviosas, pero la adrenalina y otros neurotransmisores químicos sí activan determinados comportamientos y sustancias en el organismo, como “un andar diferente, una forma de mirar diferente…” y la propia sudoración diferente derivada de los componentes activos del estrés.

En el fondo, cuando un perro agrede a alguien que se le aproxima con miedo, es porque el perro se asusta del miedo ajeno.

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