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Ejemplar del Afijo Costa Cabana Bull -Bull Terrier Miniatura.
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El Bull Terrier Miniatura y sus sentidos

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¿Cómo perciben los perros su entorno? ¿Es cierto que ven en blanco y negro? ¿Funcionan sus sentidos igual que los nuestros? ¿Oyen lo mismo que los humanos? En este post vamos a ver diferentes datos que nos ayudarán a comprender sus comportamientos y actitudes. Esta información es genérica para cualquier perro, independientemente de si es de raza o de si se trata de un perro mestizo. No obstante, detallaremos enfermedades específicas del BullTerrier Estándar y Miniatura que también desarrollan otras muchas razas.

El mundo exterior

PERCEPCIÓN CANINA _______________________PERCEPCIÓN HUMANA

60%________________________OLFATIVA________________________10%

30%________________________ACUSTICA_______________________20%

10%________________________VISUAL__________________________70%

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1.- Vista

La visión de los perros con respecto a la humana es muy diferente. El perro posee más visión periférica por la posición de sus ojos pero una menor capacidad para enfocar y para determinar las distancias. Además sus ojos no captan mucho contraste de tonalidades, siendo difusa la percepción de los colores en intensidad y textura.

Todo esto se debe a que la retina del ojo tiene dos tipos de células sensibles a la luz:

  • Células conos: Son aquellas que permiten percibir los colores y una visión detallada de las cosas.
  • Células bastones: Debido a éstas se detecta el movimiento y ayudan a ver cuando hay poca luz.

El ojo del perro tiene menos células conos que el del humano, aproximadamente unas diez veces menos, pero en cambio tiene mayor cantidad de células tipo bastones. Eso hace que los mini bull y perros en general puedan manejarse mejor que nosotros en la oscuridad o penumbra y que a plena luz del día las cosas las perciban con menos colores. Se dice erróneamente que los perros ven en blanco y negro pero no es así. Realmente ven colores pero con una carta menos extensa que la del humano. Los perros perciben las estructuras de color azul o violeta como color azul; los tonos rojos, amarillos y verdes los perciben como amarillos. Las estructuras de color azul verdoso lo ven en blanco. Por lo tanto, a diferencia de las personas, que tenemos una visión tricromática y somos capaces de distinguir todas las longitudes de onda (millones de colores), el perro tiene una visión dicromática con una parte del espectro neutra o incolora.

Debido a la evolución adaptativa como cazador, el perro es capaz de percibir un objeto en movimiento a más de 300 metros de distancia, mientras que un objeto inmóvil le es difícilmente apreciable. Esto hay que tenerlo presente cuando se inicien clases de adiestramiento.

Al igual que sus ancestros los lobos, los Bull Terrier mini también pueden ver en la oscuridad gracias en gran parte al tapetum lucidum. Situado bajo la retina del ojo, el tapetum lucidum es una capa de células reflectantes que incrementa la visión del perro en condiciones de poca luz. Favorece la visión nocturna comparada con la del ser humano al reflejar la luz que recibe hacia fuera como un espejo, siendo esta estructura la causante de los “ojos brillantes”.

Los perros, al igual que los humanos, pueden tener enfermedades oculares. Una de origen genético es la Luxación Primaria Ocular (siglas PLL del inglés Primary Lens Luxation) que finaliza en una ceguera y que ha sido identificada hasta el momento en las razas: Chino Crestado, Jack Russell Terrier, Jagd Terrier, Lancashire Heeler, Miniature Bull Terrier, Parson Russell Terrier, Patterdale Terrier, Rat Terrier, Sealyham Terrier, Tíbet Terrier, Toy Fox Terrier, Volpino Italiano y Weish Terrier.

En el PLL, el cristalino queda sujeto en su lugar en el ojo por las fibras zonales. Si falta esta sujeción, la lente puede desplazarse o luxarse. Ello puede producir dolorosos glaucomas e incluso una ceguera completa. El motivo causante puede ser de origen genético o adquirido. Cuando es por causas genéticas, aparecen ya alteraciones en la estructura de las fibras zonales a los 20 meses de edad, la luxación se produce habitualmente entre los 3 y los 8 años de edad. Dado que un animal puede sufrir luxación de cristalino de forma adquirida, el test genético no sustituye la necesidad de realizar exploraciones oculares periódicas, tal y como hacemos en Costa Cabana Bull.

2.- Oído

Los perros nacen sordos pero entorno a las 2 semanas de vida los canales auditivos se abren y comienzan a oír. A partir de los 21 días de vida, los bulls oirán perfectamente y mantendrán el equilibrio.

Un perro es capaz de oír un sonido 4 veces más lejos de lo que lo oiría un humano. Esto es así porque el oido humano es capaz de oír frecuencias de hasta 20.000 Hz mientras que los perros oyen frecuencias de hasta 60.000 Hz.

Pero no solo en eso los perros salen beneficiados, además los canes usando el movimiento de dirección y orientación de sus orejas, perciben claramente de donde procede el sonido que reciben.

Esto es importante saberlo cuando nos comuniquemos con nuestros minis ya que sabiendo que nos oyen perfectamente, usaremos los tonos adecuados de voz y no nos centraremos en el volumen dado que carece de sentido.

Muchas razas de perros son susceptibles a causas genéticas de sordera y por tanto heredables. Para detectarla, existe el test de BAER que en Costa Cabana Bull utilizamos para excluir a los perros sordos de la continuidad reproductora.

Esta prueba auditiva detecta la actividad eléctrica en la cóclea y las vías auditivas en el cerebro de la misma manera que un electrocardiograma detecta la actividad eléctrica del corazón. Puede realizarse a perros con al menos 35 días de vida.

La sordera también puede ser adquirida, por traumatismos o enfermedades que afecten a alguna estructura del oído o a sus estructuras nerviosas (infecciones, tumores, tóxicos, ruido o envejecimiento).

Las razas con mayor índice de padecer sordera son: Dálmata, BullTerrier tanto Standar como miniatura, Setter Inglés, Jack Russell Terrier, Whippet, Dogo Argentino, Boston Terrier, Bulldog Inglés, Bulldog Francés, Cocker Spaniel Inglés y Botero Australiano.

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3.- Gusto

En la parte posterior de la lengua y zona blanda del paladar se encuentran las papilas gustativas, donde se ubican las células que perciben el gusto, pudiendo percibir dulce, salado, amargo, ácido y metálico.

Existe una conexión entre el sentido del olfato y del gusto respectivamente, aunque se podría decir que prevalece el olfato, motivo por el cual es fácil envenenar a un perro. Por todo ello, podemos decir que el sentido del gusto no lo tienen muy desarrollado y lo que realmente les hace disfrutar de la comida es el olor que desprende la misma.

4.- Tacto

Junto con el gusto sería el menos importante para el perro, sin embargo, es de vital importancia en los cachorros dado que nacen con los receptores sensoriales en sus rostros para poder encontrar las mamas de la madre.

Los estímulos táctiles cobran especial importancia en la relación del perro con las personas. El sentido del tacto se divide en:

  • Mecanoreceptores: Siendo los más abundantes, están situados en las bases de los folículos pilosos, activándose cada vez que son perturbados por movimientos externos (tacto, presión, gravedad, estiramiento o movimiento).
  • Nociceptores: Asociados con el dolor, son las terminaciones nerviosas sensibles a la estimulación nociva que amenaza el tejido corporal.
  • Propioceptores: Se encuentran en los músculos y en las articulaciones siendo los responsables para determinar la posición del cuerpo y sus movimientos.
  • Termoreceptores: Son terminaciones nerviosas libres de la piel que tienen la misión de captar las variaciones de temperatura (frío/calor).

Cachorros del del Afijo Costa Cabana Bull - Bull Terrier Miniatura.

5.- Olfato

El olfato es el sentido más desarrollado en el perro hasta tal punto que más del 40% de su cerebro está dedicado exclusivamente al análisis de los olores. Es por ello que poseen una gran memoria olfativa pudiendo recordar lugares, personas, objetos y animales por su olor.

Si comparamos este sentido con el del humano, podemos decir que el perro posee entre 200 y 300 millones de receptores olfativos (dependiendo de la raza o morfología) mientras que el humano tiene en torno a 5 millones. Esta cantidad puede variar según el estudio pero siempre se mantiene una proporción de acuerdo a lo expresado. Se sabe que los perros detectan olores a 12 metros de profundidad bajo la tierra.

El sentido del olfato se inicia en la cavidad nasal tapizada por la mucosa olfativa. Esta zona llamada TRUFA (que estará humedecida para su correcto funcionamiento) contiene las células olfatorias quimiorreceptoras las cuales informan al bulbo olfatorio de la intensidad del olor en cuestión. El sentido del olfato tiene como misiones la de filtrar aire, calentar o enfriar aire, humedecer y las dos fosas nasales que ayudan a direccionar origen.

La percepción del olor se completa con el órgano vomeronasal (también llamado Jacobson) que está situado por detrás de la mucosa olfativa y se comunica con la cavidad bucal. Este órgano les permite extraer olores del aire, de sustancias lamidas o ingeridas y también detectar feromonas (sustancias presentes en los fluidos corporales de todos los mamíferos).

Texto: Costa Cabana Bull.

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