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Ejemplar propiedad del Afijo:       Simple Obsession Kennel (Rusia).
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Ejemplar propiedad del Afijo: Simple Obsession Kennel (Rusia).

Borzoi: historia y origen

El gran número de lobos que acechaba a los pastores y a sus rebaños en los grandes bosques rusos fue la causa principal de que los habitantes de este vasto país cruzaran antiguos perros de tipo lebrel, posiblemente provenientes del norte de África, con perros pastores autóctonos de pelo largo. De esta forma, se fueron confeccionando los antepasados directos del actual Borzoi.

UNA RAZA ANTIGUA Y FUNCIONAL

Desde esos primeros momentos, hablamos de años anteriores al siglo XVI, cuando la raza ya estaba fijada de manera muy similar a como hoy la conocemos, se le ha nombrado de diferentes maneras: Borzaya (nombre en ruso de la raza), Psowaya Barsaya, Siberian Wolfhound, Barzoi (en Francia). Borzoi es el nombre que se le da al macho de la raza. La palabra deriva de «borzyi», que significa «veloz».

Desde esos primeros años del siglo XVI, los criadores se encargaron de convertir a este veloz y potente perro en el perfecto cazador de lobos. De esta manera, el Borzoi se posicionó como el recurso más valioso para controlar las exageradas poblaciones de estos predadores, aunque también pasó a formar parte de las partidas de caza de la corte y de los nobles del país, que encontraban en las cacerías de lobos los más recurridos entretenimientos.

Estas jornadas de caza eran algo muy cercano a una auténtica ceremonia. La tradición venatoria rusa lleva incluso a engalanar a los caballos que participaban en la misma, así como a los mismos perros, que portaban en los comienzos de la cacería coloridas sedas. Los zares de Rusia pronto llevaron a este perro a un estatus de gran valor, ofreciéndolo como regalo a sus compromisos más altos.

Su situación era óptima, con un gran número de ejemplares, todos funcionales y cazando lobos, incluso algunos aristócratas rusos se jactaban de poseer en sus caniles más de 150 de estos perros. Pero con la revolución de 1917, la raza sufrió la peor situación por la que ha atravesado, llegando casi a la completa desaparición al asociarse la raza con la aristocracia que tanto se persiguió. La salvación la encontró el Borzoi en los ejemplares que se habían exportado a otros países de Europa, a los cuales se acudió para retomar la cría cuando la situación social se apaciguó.

Estamos ante un lebrel, aunque esta denominación queda lejos de su utilización tradicional como perro lobero. Su gran tamaño, de hasta 85 centímetros en los machos y de hasta 78 en las hembras, le hace más difícil alcanzar con su boca piezas más pequeñas, como la liebre, aunque también es utilizado para su caza con éxito. Su aspecto es el de un perro que desprende aires aristocráticos. A parte de su gran tamaño, a ello contribuye su constitución robusta, pero sin alejarse de las líneas ligeras de los lebreles. Su estándar detalla que en los machos, la altura a la cruz es igual o ligeramente mayor que la longitud del cuerpo. En las hembras, estas dos alturas son iguales. Su osamenta no es pesada, y sus músculos son largos y bien desarrollados, sobre todo si nos fijamos en sus extremidades. Con ello, consigue una eficaz armonía en sus movimientos, así como una gran velocidad durante la carrera.

Un rasgo distintivo de su morfología es el pelo que cubre su cuerpo. Es sedoso, suave y suelto, ondulado o formando rizos cortos, pero nunca rizos pequeños y apretados. En la cabeza, las orejas y las extremidades, encontramos un pelo un poco más grueso, lo que el estándar describe como satinado, más corto y bien estirado. En el cuerpo el pelo es más largo y ondulado, como ocurre también en los flecos inferiores, en los denominados «pantalones» y en la cola, mientras que en zonas como los hombros y la grupa, ese pelo forma rizos más finos, y en los laterales y en los muslos el pelo es más corto. Mención aparte merece el cuello, que está poblado de un manto más denso y abundante, contribuyendo a potenciar esa imagen de perro aristocrático.

Se acepta cualquier combinación de colores, salvo alguna que contenga el color azul o marrón (chocolate) y cualquier derivado de estos colores. Todos los colores mencionados pueden ser sólidos o manchados. Los flequillos, los pantalones y la pluma en la cola son de tonos considerablemente más claros que el color de fondo. En los colores carbonados es típica la máscara negra.

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