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La vida con un perro en una gran ciudad

Foto: Julius-K9®
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No es nada inusual para los dueños de perros urbanos pasear con su mascota a solo unos metros del autobús o del tranvía, o subir con ella al transporte público o incluso llevar a su perro a un centro comercial. Los perros que crecen en un entorno como este muy probablemente se acostumbran automáticamente a estas cosas. Sin embargo, si vives en los suburbios o en una ciudad pequeña y tu perro nunca ha estado en tales situaciones, debes considerar algunas cosas antes de llevarlo a la ciudad.

¿Qué llevar contigo?
Para viajar en el transporte público, la mejor idea es elegir un arnés para perros que sea fácil de poner. Debes tener especial cuidado para elegir el tamaño correcto y para asegurarte que el arnés se ajusta correctamente.. Los principales fabricantes siempre proporcionan unas instrucciones detalladas del tamaño y su ajuste con el producto.

Idealmente, no debe quedar ni demasiado apretado ni demasiado suelto: el objetivo debe ser que puedas deslizar dos dedos entre el equipamiento y la piel del perro. Al elegir un arnés, debes seleccionar uno que tenga un agarre que te permita ayudar a tu perro a subir a un autobús o a un tranvía con escalones pronunciados. También podría ser útil si necesitas caminar entre una multitud y quieres mantener a tu perro cerca de ti. Si vas a caminar por la noche, tiene sentido usar un arnés con elementos reflectantes, para que tu perro sea visible desde lejos.

Cuando camines por una gran ciudad, siempre sujeta la correa con firmeza, pero evitando mantenerla tensa porque hará que tu perro se ponga tenso también. Siempre lleva contigo algunas golosinas, o tal vez juguetes para perros. Serán útiles cuando desees recompensar el comportamiento tranquilo de tu perro o si por cualquier motivo necesitas desviar la atención de tu perro. Las golosinas y los juguetes también pueden ser útiles cuando te encuentres con una nueva experiencia que pueda asustar a tu perro y por la que necesite un consuelo adicional.

En el verano o si planeas pasar varias horas en la ciudad, siempre lleva un recipiente y agua, de lo contrario es posible que no puedas darle a beber a tu perro cuando lo necesite. Siempre lleva contigo una bolsa de basura para perros.

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Ocasionalmente, puede que necesites un bozal, por ejemplo, cuando viajes en transporte público, por lo que es una buena idea acostumbrar a tu perro a usar un bozal desde una etapa temprana de su vida. Es mejor entrenar a un perro para que acepte un bozal gradualmente: use golosinas para que primero introduzcan su hocico en el bozal. Cuando haya comenzado a meter el hocico en el bozal solo, puedes empezar a ajustarlo por un corto período de tiempo. Sigue recompensándolos con golosinas y aumenta lentamente el tiempo que pasa con el bozal puesto. Si se irritan y tratan de quitárselo tocándolo con la pata, esto significa que habrás ido demasiado rápido, por lo que deberás retroceder una etapa e intentarlo más despacio. Cuando elijas un bozal, asegúrate siempre de que sea lo suficientemente grande como para que tu perro jadee. ¡Nunca compres bozales que cierren completamente la boca de tu mascota!

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Autobús, metro, tranvía
A la hora de viajar en transporte público, debes específicamente socializar a tu perro para el tipo de transporte requerido, en lugar de, por ejemplo, tomar un autobús sin ninguna preparación. Primero súbete a un autobús estacionado en la terminal, preferiblemente en un momento durante el cual el motor no esté encendido. Debes recompensar con frecuencia un comportamiento calmado con golosinas tanto cuando se sube, como cuando ya está en el autobús. Cuando puedas hacer esto sin problemas, la siguiente etapa será llevar a tu perro en un vehículo en movimiento. Además del movimiento repentino, el perro también puede sorprenderse con las señales de advertencia de la puerta al cerrarse y con el posterior ruido de las puertas al cerrar. Por lo tanto, tiene sentido prepararse para esto y desviar la atención del perro con una orden que reconozca, o por otro lado ofrecerle una recompensa o un juguete.

Si deseas viajar en el metro, debes tener en cuenta la forma en cómo vais a llegar a la plataforma. La única forma de transportar a un perro de forma segura en una escalera mecánica en movimiento es si lo llevas en brazos, ya que sus patas se pueden quedar atrapadas fácilmente en la base de las escaleras si no bajan de la escalera lo suficientemente rápido.

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Comprar juntos
Afortunadamente, los perros se admiten en más y más centros comerciales. Ya no tienes que dejarlos en casa o en el coche si quieres ir de compras o tienes que hacer alguna tarea. Generalmente, los centros comerciales tienen puertas automáticas o giratorias que al principio pueden ser inquietantes para tu perro. Si atraviesan las puertas sin ningún problema en su primer intento, felicítalos, y si tienen miedo, invítalos amablemente con una recompensa. Si se ponen tercos y no quieren pasar por la puerta, mira alrededor del área de la entrada, ya que los centros comerciales suelen tener también una puerta convencional. En esta ocasión, esa será la que debes usar.

Dado que los centros comerciales son lugares que se llenan con bastante gente, asegúrate que tu mascota no irrite a otros clientes o ¡qué trate de orinar en la maceta de una planta! Si deseas viajar en una escalera mecánica, coge siempre a tu perro. Si no puedes hacer esto, busca una escalera y úsala en su lugar.

Si necesitas esperar, haz que el perro se acueste a tus pies y felicítale si espera pacientemente. Para esta situación debes preparar a tu perro en casa con mucha anticipación porque si no lo han practicado en casa primero en un nuevo entorno pueden estar demasiado emocionados para hacerlo fácilmente.

Espera siempre lo inesperado
Si nunca has estado en un entorno urbano con tu perro, puedes encontrar situaciones en las que el perro pierda la confianza o tal vez se asuste. Siempre lleva contigo algunas golosinas o su juguete favorito, para poder usarlos en casos en los que tu perro no se quiera mover o, por ejemplo, en el caso de que no se atreva a cruzar una alcantarilla. Si tu perro se asusta por algo (como un motor que suena demasiado fuerte o una persona que se mueve de una manera inusual), llámalo para que venga, para y habla con tu perro con una voz suave y tranquila. Si es posible, usa una golosina para atraer tu perro hacia la persona u objeto que le da miedo, para que puedan ver que no hay nada de qué preocuparse. Si la otra persona está de acuerdo, también puedes pedirle que le dé una recompensa a tu perro. Sin embargo, hay una cosa que nunca debes hacer: no comiences a acariciar agitadamente a tu mascota porque solo reforzarás la idea de que debería tener miedo de lo que acaba de experimentar.

Si deseas permanecer más tiempo en la ciudad, debes planificar tu día para permitir que tu mascota corra libremente. La mejor idea es averiguar por adelantado dónde están los parques designados para perros, para permitir que tu perro juegue, gaste algo de energía y para que libere la tensión acumulada por todas esas nuevas experiencias.

Para evitar cualquier conflicto, antes de entraren el parque para perros, pide permiso a los dueños que están dentro antes que tú, para saber si alguno de los perros que ya están allí, no se lleva bien con otros perros. No permitas que tu mascota se acerque a otros perros sin preguntar primero, incluso si el perro desconocido está con la correa porque no puedes saber si está angustiado, enfermo o si quizás es agresivo. Por ejemplo, si os encontráis a otro perro en una acera estrecha, puedes dar un paso a un lado, hacer que tu perro se siente hasta que el otro animal pase o hacer que se crucen de forma en la que cada perro se mantenga en el lado opuesto del camino. Dicho de otra forma, si tu perro camina al lado de tu pierna izquierda, mantente a la izquierda de la acera y deja que los demás se acerquen a ti por tu derecha.

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¡Socialízate!
La mejor solución es acostumbrar a tu perro a los estímulos urbanos a una temprana edad. Como cachorros, se enfrentan a estos desafíos más fácilmente y si el entorno urbano ajetreado se asocia con alguna experiencia positiva en su mente, es probable que tu trabajo sea más fácil después. Entonces, aprovecha cuando la visita al médico haya terminado, para dedicar un tiempo a estas actividades, especialmente si vives en un entorno no urbano. La verdad es que nunca puede predecir cuándo la vida te pondrá ante una situación en la que puedas beneficiarte de las habilidades de tu perro en el transporte público o apreciar que no entran en pánico cuando tienen que pasar por una puerta automática.

Texto: Varga-Molnár Orsolya.

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