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Foto Julius-K9®.
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¡Que aprender sea divertido!

Las escuelas de perros han cambiado bastante en los últimos 20-25 años. En la década de 1990, durante la mayoría de las sesiones de entrenamiento se llevaba a los perros estrictamente con una correa, y se enseñaba a base de tirones de la correa. Hoy, sin embargo, el mundo ha cambiado mucho, y las escuelas que se ocupan de los perros de las familias ponen mucho más énfasis en la convivencia armoniosa de esta que en una ejecución precisa de las tareas. Durante el entrenamiento, la enseñanza basada en la motivación se ha puesto delante de la basada en la coerción. Si la motivación es la correcta, entonces el perro será feliz de aprender voluntariamente, y no tendremos que forzar su trasero hasta el suelo para que aprenda a sentarse cuando escuche una palabra comando.

Para enseñar a nuestro perro correctamente y de manera efectiva, primero debemos descubrir qué es lo que realmente le motiva. Hay perros que harían cualquier cosa por algo de comida, mientras que otros se motivan con una pelota. Si tenemos suerte, a nuestro perro favorito le encantaran ambas.

Salchicha, queso, carne asada
La herramienta de motivación más obvia es la comida, que también es utilizada por la mayoría de las escuelas de perros. Para que una buena recompensa sea especial, no debe necesitar que se mastique y se debe deslizar fácilmente. Por lo tanto, la comida seca no es buena básicamente, es mejor optar por queso, salchichas u otros bocados de recompensa que no estén secos. Podemos guardar el premio en una bolsa con enganche para el cinturón, o en una bolsa rellenable.

Puede ser que nuestro perro fácilmente sea feliz trabajando en casa con un tipo de mordisco, pero que lo escupa en la calle o en la escuela, porque no lo quiera. Esto es completamente normal, en cuyo caso vale la pena elegir un bocado con un sabor más fuerte e intenso, como la carne asada o cualquier cosa que le guste mucho a nuestra mascota.

En lugar de comida, también podemos usar un juguete para recompensar al perro. Podría ser una pelota que le tiramos o un juego que ambos podamos coger a la vez para jugar tirando de este. Al final el objetivo es encontrar algo que realmente motive al perro.

Si queremos que nuestro perro siempre esté feliz de aprender con nosotros, es importante evitar la disciplina durante la enseñanza. De lo contrario, un castigo excesivo durante la enseñanza puede hacer que el perro no quiera trabajar con nosotros, y esto solo nos causará mayor frustración.

Durante la enseñanza nuestro estado de ánimo importa muchísimo. Si estamos entusiasmados y disfrutamos enseñando, nuestro perro hará lo mismo. Por otro lado, si nos aburrimos al enseñar, no cabe esperar que el perro realice la tarea con mucho entusiasmo. Si estamos cansados ​​e impacientes, es preferible que ni empecemos a enseñar porque estaremos haciendo más daño que beneficio.

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La herramienta que ha revolucionó la enseñanza de los animales
Durante la enseñanza, el mordisco en forma de recompensa generalmente se conoce como un refuerzo primario, por ejemplo: cuando el perro está sentado, inmediatamente recibe la recompensa. Pero si el perro está muy emocionado o inquieto y salta de inmediato desde la posición de sentado, estaremos ante una situación más complicada para recompensarlo, ya que habrá estado haciendo otras cosas antes de que lo recompensemos. Esto también aplicará cuando el perro este situado más lejos de nosotros y queramos recompensarlo por algo.

El entrenamiento con un clicker es una excelente manera de eliminar este problema. En este caso, le indicamos al perro con un clic (clicker) que ha hecho algo bien, por lo que recibirá una recompensa. Al efecto del clicker se le llama refuerzo secundario. Por supuesto, este sonido al principio no significa nada para el perro, pero debemos enseñarle que a un clic siempre le sigue una recompensa. La forma más fácil de conseguir esto al principio es alimentar al perro dándole un mordisco después de cada clic. Si después de unos días vemos que nuestro perro ya espera la comida después el clic, entonces también podremos empezar a usar el clicker durante las tareas de enseñanza.

La gran ventaja de un clicker es que tiene un sonido distintivo que siempre será el mismo donde sea que estemos. Con este breve clic, podemos hacer que el perro entienda de forma mucho más rápida cuando ha hecho algo, sin importar si la recompensa llega un poco más tarde.

Este tipo de método de enseñanza se utilizó por primera vez en la enseñanza de mamíferos marinos. Para ellos, la coerción no es una opción viable, por lo que se les enseña que recibirán un pez después del silbato. De esta manera, también pueden señalar fácilmente a una foca que está al otro lado de la piscina con el silbato, si está haciéndolo bien. El método ahora se utiliza con éxito no solo con animales domésticos sino también con animales salvajes del zoológico, por ejemplo, cuando se los prepara para el examen del veterinario.

Muchas personas tienen miedo de usar un clicker porque piensan que una vez usen el clicker y una recompensa desde ese momento tendrán que usarlo para siempre. Pero este no es el caso. Si el perro aprende una tarea asociada a una palabra comando, se puede entonces omitir el clicker.

Además, con el clicker, se abre un método de enseñanza completamente nuevo, la formación por capacitación. Esto significa que, en lugar de ser guiado con una recompensa, el perro tiene que descubrir por sí mismo cuál es la tarea. Es como jugar al juego de frío y caliente. Si lo intenta en la dirección correcta, se hace clic y se recompensa, de lo contrario, no obtendrá nada. Gracias a este método el perro tendrá que pensar todo el tiempo, por lo que recordará mucho mejor las tareas que haya aprendido con este tipo de formación.

¡Repite después de mí!
Los animales aprenden muy bien de sus compañeros, ya sea para la alimentación o el cuidado de su descendencia. Sin embargo, el perro es una criatura especial porque a través de la observación es capaz de aprender no solo de otros perros sino también de los humanos. El método de enseñanza basado en esto se llama ‘Do as I Do’, que significa "Haz como yo".
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En los entrenamientos Do As I Do, primero al perro se le enseña a imitar a su dueño con una palabra comando a través de trucos que ya conoce. Para que entonces después pueden surgir nuevos ejercicios. Básicamente este método es el más adecuado para dominar las tareas más complejas. Por ejemplo, si deseamos enseñarle a nuestro perro a coger una botella vacía de una mesa pequeña que está en la otra parte de la habitación para que la tire después a la basura, DAID es una muy buena manera de enseñarle esto. Pero es menos aplicable para enseñar tareas de obediencia más tradicionales.

Cualquiera que sea el método positivo que elijamos para enseñar al perro, el tiempo de enseñanza juntos definitivamente valdrá la pena. Como resultado de la sesión de entrenamiento, nuestro perro preferido no solo nos prestará más atención, sino que también la relación entre ambos se fortalecerá.

Texto: Orsolya Varga-Molnár – Julius-K9®

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