www.elmundodelperro.net
Un perro llamado «Leal»
Ampliar

Un perro llamado «Leal»

En septiembre de 1935 llegó a tierras alaskeñas un sacerdote jesuita llamado Segundo Llorente. Su lugar de residencia sería una pequeña y humilde misión construida en el pequeño poblado esquimal de Akulurak, situado en el delta del río Yukón, en su desembocadura hacia el Mar de Bering.

Durante muchísimos años, en Alaska los perros han sido para los esquimales lo que los camellos para los beduinos del desierto: sin ellos no podían viajar ni transportar cosa alguna, ya que el trineo tirado por perros fue, hasta la tercera década del siglo XX, el vehículo más idóneo para trasladarse de un lugar a otro por esas gélidas latitudes del Círculo Polar. El tiro de uno de los trineos de la misión lo formaban nueve perros esquimales.

De todos, «Leal» era uno de los más destacados, tal vez el mejor. El sacerdote jesuita nos dejó de él este elocuente testimonio: «“Leal” es un perro superior. Verle tirar me sirve a mí de punto de meditación. Lo primero que hay que decir de él es que tira del trineo a matar, o sea, que cumple perfectamente el fin para el que fue creado. A la pregunta tópica ¿qué perro es mejor para el trineo? se responde con la respuesta de cliché: el que tira más.»“Leal” es un perro superior. Verle tirar me sirve a mí de punto de meditación.

“Leal” es un perro superior. Verle tirar me

sirve a mí de punto de meditación.

Tener las orejas puntiagudas o lacias, ser de este tamaño o del otro, descender de Siberia o de Groenlandia, tener sangre de lobo o de coyote...; todo eso ni quita ni pone, aunque puede ayudar. El perro ideal es el que tira. “Leal” tiene cuatro años, o sea, el que está en la flor de la edad. A los ocho años el perro se hace viejo para el trineo. “Leal” tira todo lo que puede siempre y sin desfallecer. A veces el rastro es fácil, a veces duro, a veces largo y a veces corto. El trineo puede ir vacío, semivacío o cargado. Todo esto le trae sin cuidado a “Leal”. Sabe que su oficio es tirar y tira como si el cansancio no fuera con él. “Leal” no muerde ni se enoja siquiera. Une la mansedumbre con la dignidad; porque a “Leal” ningún perro se le sube a las barbas. Todos les respetan. A nadie se le ocurriría tenerle por un Juan Lanas, o una bestia de carga embrutecida, o lo que se dice “un pobre hombre”. Nada de eso. Todos saben que “Leal” se da perfecta cuenta de lo que está haciendo...

“Leal” es todo bondad y rendimiento. Si fuera hombre “Leal” sería un santo canonizado.»

Texto: Manuel Cruz.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+

0 comentarios