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Fotos: Alberto Nevado.
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Fotos: Alberto Nevado.

Enfermedad de la Válvula Mitral (EVM) ¿Cómo detectarla a tiempo?

No dejes que su vida se te escape en un soplo

lunes 20 de septiembre de 2021, 09:25h

La Enfermedad de la Válvula Mitral (EMV) conforma una de las enfermedades más comunes en perros de razas de menor tamaño, incluidas aquellas que han que han sido cruzadas. En especial, esta enfermedad, se hace ciertamente frecuente en perros de un peso inferior a los 15 Kilogramos y con edad comprendida entre los 5 a 8 años de edad; configurándose, los referidos factores de riesgo, como un elemento determinante para extremar las medidas de precaución a adoptar por parte de los dueños.

Adicionalmente a lo ya mencionado, si bien la morfología y edad de ciertos perros podría llegar a coincidir con los meritados factores de riesgo, existen algunas razas más propensas al desarrollo de la enfermedad; como, por ejemplo, Cavalier King Charles, Caniche, Yorkshire Terrier, Teckel, Bichón, Shi-Tzu, Schnauzer mini, Pomerania, Jack Russell, Fox Terrier, entre otras. Se dice que uno de cada dos perros mayores de 9 años padece esta enfermedad.

Pero ¿en qué consiste la enfermedad?

Esta enfermedad se origina por una degeneración de la válvula mitral, que es la compuerta que separa la aurícula izquierda del ventrículo izquierdo del corazón. Al no cerrarse estas cavidades de forma hermética, la sangre puede retroceder en la dirección equivocada, provocando un reflujo audible, ese ruido cardiaco anormal se denomina soplo. En esta enfermedad el corazón debe hacer un sobre esfuerzo para bombear la sangre, lo que con el tiempo produce un agrandamiento y debilitamiento cardiaco que con el tiempo deriva en una insuficiencia cardiaca congestiva, fase en la que el paciente manifiesta los síntomas de la patología y su calidad y esperanza de vida es muy limitada.

La edad no perdona, tampoco a nuestras mascotas, ocasionando diversos deterioros y patologías. En un momento determinado nuestras mascotas, en especial su corazón, empiezan a requerir la atención del veterinario; pero, para no llegar tarde a su tratamiento, las labores de detección se tornan fundamentales para la adopción de las medidas necesarias para la evitar la agravación de la enfermedad.

EL CORAZÓN
El corazón es un órgano musculoso y cónico situado en la cavidad torácica que funciona como una bomba, impulsando la sangre a todo el cuerpo, para proporcionar nutrientes y oxígeno a todos los tejidos permitiendo que todos los órganos funcionen correctamente. El paso de la sangre de unas cavidades cardíacas a otras se produce a través de las válvulas. Así, al hilo de lo anterior, el corazón impulsa la sangre mediante los movimientos de sístole, consistente en la contracción usada por el corazón para la expulsión de la sangre, y de diástole, como una relajación de los ventrículos que permite la recepción de fluido sanguíneo por parte del órgano.

En 1628 publicó la obra Ejercicio anatómico concerniente al movimiento del corazón y

la sangre en los animales. (Exercitatio Anatomica Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus).

«El corazón, en consecuencia, es el comienzo de la vida; el sol del microcosmos, aun cuando el sol a su vez podría considerarse el corazón del mundo; para ello, el corazón, por cuya virtud y pulso se mueve la sangre, se perfecciona y se convierte en nutriente y se evita que se Corrompa y coagule; es la divinidad de cada día, al desempeñar sus funciones, alimenta, cuida y estimula el cuerpo en su totalidad y es, por tanto, el fundamento de la vida, la fuente de todas las acciones». Willian Harcey.

SÍNTOMAS

Por lo general, la enfermedad, puede presentarse a cualquier edad; pero, como ya se expuso, es más habitual en perros de mediana y avanzada edad.

Dada la sutileza de la sintomatología en fases tempranas la enfermedad por lo general suele resultar imperceptible para el ojo no clínico; lo cierto es que, solo en la última fase de la misma, aparecen algunos síntomas evidentes. Llegados a ese punto, el animal, ya suele sufrir una remodelación cardíaca muy marcada que afecta también a los pulmones y bajo una situación de insuficiencia cardiaca que tiene un impacto negativo en las rutinas habituales de la mascota como dormir, jugar o pasear.

Pero… ¡cuidado! También hay perros plenamente asintomáticos. Un examen veterinario rutinario puede figurar como el medio fundamental para la detección de esta enfermedad. Con la simple aplicación del fonendoscopio sobre el lado derecho e izquierdo del tórax del perro podría detectarse un soplo, un ruido anormal, que nos lleve a la realización de pruebas adicionales, como radiografía de tórax o ecografía del corazón, que permitan el reconocimiento y diagnóstico de la enfermedad con suficiente margen temporal como para poder adoptar las medidas correspondientes para el tratamiento, no dejando así escapar la vida de nuestros amados animales en un soplo.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Un análisis detallado por parte del veterinario puede determinar, por ejemplo, sonidos cardíacos anómalos, de muy difícil interpretación; pulso arterial en unas ocasiones normal y en otras no; ruidos respiratorios o dificultad respiratoria como consecuencia de acumulación de líquido en los pulmones.

A medida que la enfermedad avanza el corazón va aumentando de tamaño, de modo que para determinar en que fase de la enfermedad se encuentra nuestra mascota necesitamos conocer su tamaño cardíaco, mediante un estudio radiológico y ecocardiográfico.

Lo primero que debemos saber es que, tras el diagnostico de una cardiopatía, la misma no remitirá. Las enfermedades cardiacas no se contraen, ni se previenen, ni se pueden evitar, ni resolver, solo se pueden diagnosticar y tratar precozmente para evitar o enlentecer su evolución.

La importancia de un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado puede prolongar la cantidad y calidad de vida del animal, no así revertir la enfermedad.

Es sumamente recomendable llevar a nuestro perro desde los 5 años de edad al veterinario para hacerle específicamente un chequeo cardíaco, de esta forma se podrá detectar la enfermedad en fases iniciales (sin síntomas) y ponerlo en tratamiento para garantizarle en la mayoría de las ocasiones que pueda vivir mucho más tiempo con una buena calidad de vida.

La dejadez por nuestra parte hará que se presenten graves complicaciones que podrían acabar con su vida en un periodo corto de tiempo. ¡No dejes que su vida se te escape en un soplo!

Más información en la página web www.lavidaenunsoplo.es

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