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Tenencia responsable del perro
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Tenencia responsable del perro

miércoles 01 de diciembre de 2021, 12:55h

Imagine que un buen día sale a pasear con su perro y éste se pone nervioso por algún motivo…, sin que usted se dé cuenta, sale a la carretera y provoca un accidente de circulación.

Además del problema que supone que su animal pueda quedar herido o incluso morir, es probable que la preocupación de otros conductores se centre en los daños que puede haber sufrido su coche y aunque la primera impresión del dueño de un perro suele ser pensar que la culpa la tiene el conductor por atropellarle, lo cierto es que la responsabilidad la mayor parte de las veces recae sobre el que lleva al animal y no sobre el vehículo.

Imagine también que un buen día su perro consigue salir de la finca en la que se encuentra y se va de paseo por la urbanización o visita la propiedad de algún vecino y escarba, mordisquea, molesta o causa algún daño.

Asimismo, imagine, si su perro es agresivo, que un día de un tirón la correa se suelta de su mano, o que al abrir la puerta de su casa a quien llame se le escapa sin darse cuenta o que ataca a alguna de las personas que vayan a su casa de visita o estén realizando allí algún trabajo. Sin duda usted intentará que no suceda, pero aun así es posible que llegue a ocurrir.

RESPONSABLE DEFINITIVO

Caben muchas otras posibilidades, pero las preguntas que surgen siempre son las mismas, ¿quién es responsable?, ¿cuál será la responsabilidad?

Para empezar debemos decir que el responsable del animal es quien lo tenga en su posesión, quien haga uso de él a la hora de producirse alguna incidencia, independientemente de que se trate o no de su propietario el que se esté haciendo cargo del animal.

También hay que tener muy claro que la responsabilidad que se deriva de los daños causados por un animal es totalmente objetiva, lo que significa que el poseedor de éste responde por él incluso aunque no haya tenido ningún tipo de culpa ni se haya debido el daño a alguna negligencia por su parte.

Únicamente evitará tal responsabilidad en dos supuestos: cuando el daño se deba a culpa exclusiva del perjudicado o cuando se deba a fuerza mayor. Este último supuesto de fuerza mayor implica que se haya producido un hecho imprevisible e inevitable, por ejemplo, que un camión haya chocado contra la valla de la casa y abriera un hueco por el que se haya podido escapar el animal… Tampoco es fácil que la culpa sea exclusiva de la víctima. Sucede en muy pocas ocasiones, por ejemplo cuando una persona entra en una propiedad ajena, cerrada, traspasando un cartel visible que advierte de la presencia de un perro agresivo y aun así se dirige al lugar donde éste se encuentra debidamente encadenado y se pone en disposición de que le muerda.

LA PREVENCIÓN, LA MEJOR ACTUACIÓN

  • Procure que su animal esté sano, que no tenga ninguna enfermedad o parásito que pueda transmitir a otros animales o a las personas. Vacúnelo, desparasítelo y visite al veterinario cuando crea que pudiera estar enfermo.
  • Tenga mucho cuidado al hacerse cargo de animales de otras personas, pues podría ser usted el responsable de cualquier daño que causaren durante esa posesión. Si tiene que dejar a su perro al cuidado de alguien procure que sean personas responsables y que sepan tomar las precauciones adecuadas al carácter del animal.
  • Infórmese de si en su localidad existe alguna ordenanza municipal sobre animales, consígala y cumpla todas las obligaciones que le afecten.
  • Sea obligatorio o no en su municipio, si su animal es agresivo llévelo con correa y bozal y tenga especial cuidado cuando abra la puerta de su casa, por si en un descuido pudiera escapar. Si lo tiene suelto en una finca, procure que no tenga posibilidades de fuga por algún rincón y advierta a la entrada de la misma mediante un cartel la presencia del animal.
  • Si pasea con su perro por la ciudad, procure que no se acerque a la carretera, pues podría causar un accidente además de hacerse daño.

  • Tenga muy en cuenta el carácter de su animal y sus reacciones y procure adelantarse a los acontecimientos para evitar todo riesgo. Siempre es mejor pecar de prudente que quedarse corto.
  • Si sus posibilidades económicas se lo permiten, contrate un seguro que cubra la responsabilidad que pudiera derivarse de la actuación de su animal. Si tiene seguro del hogar compruebe antes sus cláusulas, pues algunos ya incluyen este tipo de cobertura. Esté atento, en cualquier caso, a las condiciones del seguro, pues no suelen cubrir los daños causados en todo tipo de situaciones. Si es propietario de un animal peligroso o agresivo, asegúrelo.
  • Si llega a producirse un daño, procure ayudar a la víctima y ofrézcale todos sus datos así como los de su seguro. Solicite usted también los daños del perjudicado. Pida consejo a un profesional, que le informará de la responsabilidad que pudiera existir en su caso concreto y, si es posible, ofrezca un arreglo amistoso.

Aun con todas estas precauciones, se puede producir algún problema, en cuyo caso las posibilidades se reducen. De cualquier forma, no es nuestra intención preocupar a nadie sino todo lo contrario, una vez que el dueño del animal se conciencia de los riesgos y toma precauciones es cuando realmente puede empezar a estar tranquilo.

RESPONSABILIDAD POR TENENCIA DE ANIMALES DOMÉSTICOS

Llegados a este punto es fácil concluir que cuando un perro cause algún daño a alguien lo más probable es que quien fuera responsable del animal termine pagando por ello. ¿Qué puede suceder? Depende de cada caso, pero la responsabilidad puede ser de tres tipos:

  • Si en la localidad en la que sucedan los hechos existen ordenanzas municipales que regulen alguna cuestión que pueda afectar a los hechos, y se llega a la conclusión de que se infringió, se hayan causado daños o no, se generará una sanción económica. Por ejemplo, cuando el animal no está debidamente vacunado, no llevaba bozal o correa cuando fuera obligatorio, etcétera.
  • Si el animal ha mordido a alguien causándole lesiones más o menos graves o incluso la muerte o ha destrozado su ropa o ha dañado un vehículo o cualquier otra cosa, habrá que indemnizar económicamente al perjudicado.
  • Si además los daños se deben a una imprudencia grave del responsable del animal, es posible que también se genere una responsabilidad penal si existen lesiones o muerte. Además se cometerá una falta penal si el animal fuera feroz o dañino se dejará en condiciones de causar mal a alguien, incluso aunque dicho mal no hubiera llegado a producirse.

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