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¿Arte o maltrato? Caso Guillermo Vargas “Habacuc”

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:19h
¿Arte o maltrato? Caso Guillermo Vargas “Habacuc”
Si buscamos la palabra “artista” en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española nos encontramos con las siguientes acepciones: “persona que ejercita alguna arte bella”; “persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes” o “persona que hace algo con suma perfección”. Continuando la búsqueda en la misma fuente, “arte bella” significa “cada una de las que tiene por objeto expresar la belleza y especialmente la pintura, la escultura, la arquitectura y la música”. Y “arte” simplemente “es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.
Belleza y perfección, como una de las expresiones más altas de la naturaleza humana, centran la idea que solemos relacionar con los conceptos de arte y artista. Claro que éstas son definiciones generales que sirven para abarcar la multiplicidad de modalidades y los diferentes tipos de obras que hoy en día se engloban dentro de las expresiones artísticas. No obstante, al margen de diccionarios y tecnicismos, cada uno de nosotros tiene una capacidad innata para contemplar, descubrir y valorar lo que es arte. O al menos eso queremos pensar.

Desde esta última reflexión es desde donde abordamos el tema de este artículo. La agonía de un animal, el maltrato, la contemplación de esos hechos por otras personas… ¿es algo bello?, ¿es arte?
Numerosas páginas y blogs de internet, incluida una que lleva recogidas dos millones de firmas aproximadamente, constituyen el movimiento de repulsa y rechazo sobre el que se ha dado a conocer el fenómeno “Habacuc”. La historia, sin embargo, se inició ya hace algunos meses, concretamente en agosto del año 2007, momento en el que un “artista” costarricense llamado Guillermo Vargas, conocido artísticamente bajo el nombre de Habacuc, presenta en la Galería Códice de Nicaragua la Exposición nº1. Dentro de esta muestra se encontraba la obra Eres lo que lees. Lo singular de la misma es que su protagonista central era un perro, inicialmente vivo, recogido de las calles de Managua, es decir, previamente abandonado, en estado famélico, al que el “artista” le puso el nombre de “Natividad”.

La obra consistía en mantener a “Natividad” “amarrado con una cuerda de nylon, que a su vez estaba sujeta a otra cuerda que pendía de dos clavos en una esquina de la Galería”, a lo largo de la duración de la exposición mientras ésta era recorrida por los visitantes, tal y como describe la propia Galería y como se puede observar en múltiples fotografías que atestiguan el lamentable estado en que se encontraba el animal. La obra incluía un cartel con el lema “eres lo que lees” escrito con comida de perro.

El artista le puso el nombre de “Natividad” al perro en homenaje al nicaragüense Natividad Canda, muerto a los 25 años en la madrugada del 10 de noviembre del año 2005 como consecuencia del ataque de dos perros Rottweiler cuando intentaba acceder a un taller en Cartago.
Éstos son los datos objetivos que reconoce la Galería de Arte donde se expuso la obra pero la historia aún va mucho más allá. Durante las horas que la exposición permanecía abierta al público, al perro “Natividad” no se le daba de comer. Éste es un hecho reconocido por la propia Galería. Sin embargo, parece que la obra consistía precisamente en dejar morir de hambre y sed al animal mientras su agonía era contemplada por los visitantes de la galería.

Los representantes de ésta, ante la polémica creada a nivel internacional, niegan este dato y mantienen que “Natividad” era alimentado en las horas en las que no se encontraba expuesto a la mirada del público, aunque no queda muy claro por quién, si por el propio Habacuc o por los vigilantes de la galería. También niegan que muriera de hambre y sostienen que finalmente se escapó una noche porque decidió regresar al hábitat del que procedía, es decir, a su vida como perro abandonado en las calles de Managua. Cuestión, cuando menos, difícil de creer. La versión del artista no mejora esta versión pues, a preguntas de la prensa, se limitó a contestar que se reservaba decir si era cierto o no que el perro hubiera muerto.

Muerto o vivo el animal y realizada la exposición, Guillermo Vargas participa posteriormente en la Bienal Costarricense de Arte, Bienarte, 2007 y es seleccionado por un jurado internacional para formar parte de la Bienal Centroamericana de Honduras 2008. A partir de este dato, las protestas internacionales se acrecientan y se centran en solicitar que se le niegue a Habacuc su derecho a participar en esta Bienal, habida cuenta de la atrocidad realizada con su obra “Eres lo que lees” y, como hemos ya comentado, incluso se encuentra organizada una recogida de firmas a través de Internet en la que más de dos millones de personas solicitan a Bienal que reconsidere su posición.
¿Qué hay de cierto en esta historia? Partiendo del dato de que el artista recogió un perro abandonado, flaco y enfermo, y lo expuso a los ojos del público como una obra de arte, manteniendo cerca de él un cártel escrito con comida de perro, pero sin que pudiera alcanzarlo, ¿es verdad que además la obra consistía en dejarlo morir de hambre ante los ojos de los visitantes de la muestra? ¿o simplemente quería dejar constancia de su estado y finalmente el perro realmente no murió? Suponiendo que a “Natividad” se le dejara morir de hambre y de sed como parte de una escultura, ¿es esto arte y debe respetarse la libertad del artista o debe condenársele como un maltratador de animales? ¿Dónde se encuentran entonces los limites del arte?
Muchas preguntas a las que numerosas personas anónimas, museos, galerías de arte, defensores de los animales… han dado su respuesta. Un simple paseo por Internet deja constancia, al menos, de un hecho claro: se ha generado una discusión que ha superado todas las fronteras. Por este motivo, algunos piensan que realmente todo esto es un montaje del propio artista, que utiliza la difusión de los medios de comunicación actuales para, a través de una polémica creada sobre una situación ficticia, darse a conocer en todo el mundo.

Lo que es evidentemente cierto es que “Natividad” existió porque hay fotografías que lo acreditan, así como certifican su estado y su situación en la exposición de la Galería de Arte.
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