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Jack Russell Terrier

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:19h
Jack Russell Terrier
Pocas veces hemos tenido tantos datos en cuanto a la manera en la que una raza ha nacido y se ha desarrollado como las que ofrecen los investigadores que han estudiado los orígenes del Terrier de Jack Russell. Este pequeño cazador fue seleccionado exclusivamente para desenvolverse en el campo de la mejor manera, aunque eso no ha supuesto obstáculo alguno a la hora de pasar a formar parte de una familia como uno de los miembros más cariñosos y agradables.


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Cuando observamos a un Jack Russell Terrier estamos ante un perro típico terrier creado para llevar a cabo funciones de caza, un perro intrépido, con un valor sin medida y de una vitalidad inagotable. Esto debe ser el primer aspecto a tener en cuenta cuando queremos conocer y entender la raza. Es un perro seleccionado para asistir al cazador, por lo cual se verá arrastrado a perseguir cualquier cosa que pueda asemejarse a una presa. Por ello, los juegos con este perro se hacen de lo más sencillo, ya que le encanta alcanzar las pelotas que lancemos para él.

Sin embargo, la función esencial que desempeña actualmente para el ser humano es la de compañía. Y se ha posicionado como uno de los terriers más buscados por la familia gracias a un carácter fiel y muy cariñoso con todos los miembros de ésta. Sabiendo encontrar el equilibrio entre la necesidad que profesa para trabajar y el cariño que es capaz de ofrecer, obtenemos un gran compañero canino.

Este perro no tarda en acostumbrarse a su nueva familia. Esto les resulta mucho más sencillo a los cachorros, pero un Jack Russell Terrier adulto que llega a una nueva casa confía en sus nuevos dueños enseguida. A esto contribuye su carácter, que el estándar oficial define como “vivaz y alerta, con una expresión aguda e inteligente. Es audaz, intrépido y amigable aunque silenciosamente seguro”. Aprende de todo lo que ocurre a su alrededor debido a que se trata de un perro muy inteligente y observador, que a su vez goza de una gran capacidad de trabajo. Por ello, se les adiestra para diversas funciones, entre las que destaca la de actor de cine, televisión y publicidad. Es capaz de deslumbrar con las facetas más diversas, como actor, acróbata, e incluso como humorista, ya que muchos criadores y aficionados a la raza destacan un gran sentido del humor en este pequeño terrier, lo que los convierte en perfectos compañeros de los niños, que encuentran en él, no sólo un perro de compañía, sino también un cómplice de sus juegos incluso cuando el perro cuenta ya con una avanzada edad.

ASÍ NACIÓ LA RAZA
Como ha sucedido en la práctica totalidad de razas cazadoras, el alumbramiento del Jack Russell Terrier se debe a la búsqueda de cubrir una necesidad concreta. En este caso, debemos acudir al siglo XIX en sus primeras décadas y en el noroeste de Londres, concretamente en los alrededores de Oxford. Fue en el año 1819. La persona que dio nombre a la raza, Jack Russell, se encontraba en la aldea de Marston cuando conoció a un lechero que llevaba a cabo su reparto junto a una hembra de una raza indeterminada de terrier. La perra era blanca, de pelo duro y con manchas en la cabeza y en la base de la cola. Russell llevaba tiempo intentando hacerse con un perro que pudiera acompañar a los sabuesos en su búsqueda de la pieza por el monte, pero que también ostentara una morfología que le permitiese introducirse en las madrigueras de animales como el zorro. Esto requería un perro fuerte y rápido, pero con las patas lo suficientemente pequeñas como para cumplir este segundo requisito.

Aquella terrier ha sido descrita como un posible cruce de Fox Terrier y Black and Tan Terrier. Su pelo duro recordaba al primero, pero tenía las patas más cortas que los ejemplares de esa raza, y una cabeza más voluminosa. A partir de esta perra, Russell comenzó a criar para obtener su línea de perros de caza particular buscando la funcionalidad por encima de los demás aspectos que se podían contemplar en la cría. A grandes rasgos, quería sumar a lo anteriormente comentado, que los perros tuvieran un manto que le diferenciara claramente del zorro aunque se encontraran ambos entre la densa vegetación del monte más cerrado. El pelo debía protegerle de las heridas que pudiera sufrir en el desempeño de su función.

Cuando se ordenó reverendo, su trabajo le llevó a la tranquila localidad de Swynbridge, en el condado de Devon. Allí la caza era abundante, lo que le permitió dedicarse a ella con más asiduidad. Sus perros no tardaron en adquirir la justa fama que sus cualidades le debían brindar, aunque su preferencia por la funcionalidad por encima de uniformidad morfológica le alejaba de cualquier reconocimiento por parte de los organismos caninos oficiales. Russell murió en 1883, dejando una población bastante dispersa, tanto geográfica como morfológicamente. Sus amigos cazadores siguieron criando con esos perros. Entre ellos, destacan nombres como Amie Harris y, en especial, Arthur Heineman. Este último se dedicó a buscar un perro equilibrado, no sólo en sus aptitudes para la caza, sino también en su morfología, convirtiéndose en el creador del primer esbozo del Terrier de Jack Russell moderno.

Desde entonces, la raza se fue expandiendo por toda Europa, pero fue Australia, paradógicamente, la que la impulsó hacia su reconocimiento oficial. También debemos destacar que en Inglaterra, debido a que el Kennel Club no le daba a la raza el reconocimiento oficial, sus seguidores se unieron en un club en el que la variedad que sufría la raza no tardó en aflorar hacia diferencias de pareceres entre los miembros de este club. De estas discusiones surgieron dos grupos que representaban las principales apuestas realizadas por la raza. El primero de ellos, exigía la elaboración de un estándar, que realizaron formando el Club del Parson Russell Terrier. El reconocimiento del Kennel Club Inglés le llegó finalmente en el año 1989, dos años antes de que hiciera lo propio la FCI. El segundo grupo siempre había abogado por mantener los principios originales del reverendo Jack Russell, priorizando la funcionalidad sobre cualquier otro aspecto. De esta forma, el reconocimiento oficial del Jack Russell Terrier por parte de la FCI no llegó hasta el año 2000.

A pesar la similitud entre el Parson y el Jack, debemos ser capaces de diferenciarlos con facilidad, ya que el primero de ellos es más alto y con una conformación corporal más cuadrada, mientras que el Jack Russell Terrier alcanza una altura menor y su cuerpo se engloba dentro de los catalogados como longilíneos (mayor longitud que altura a la cruz).
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