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Pérdida, robo y abandono

Pérdida, robo y abandono

La desaparición de un animal doméstico

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:19h
Texto: Susana Alfageme y Elena Cuervo
Cuando desaparece un animal doméstico del que somos propietarios, al sentimiento de tristeza o desazón que provoca la situación, hay que unir en muchas ocasiones las dudas acerca de cómo actuar para intentar recuperarlo. Saber qué podemos hacer, qué medios podemos utilizar y qué derechos tenemos que nos ayuden a dar los pasos necesarios y a hacerlo correctamente desde el principio.

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No obstante, no debemos plantearnos el tema únicamente cuando llegue a producirse un hecho de este tipo. Lo ideal es tomar en consideración diversas precauciones que es posible adoptar para intentar evitarlo, algunas de las cuales vienen reguladas como obligaciones en la propia ley. Las consecuencias de cumplir o no con estas obligaciones no solemos valorarlas plenamente hasta que perdemos o nos quitan a nuestra mascota. No se trata solamente de evitar una sanción sino de facilitar su recuperación.
Quizás el primer punto a tener en cuenta sea considerar que en relación con la desaparición de un animal doméstico existen tres conceptos que están muy relacionados: pérdida, robo y abandono. En el momento que se produce la desaparición puede ocurrir que tengamos indicios claros de que alguien se ha llevado al animal, con lo que nos moveríamos dentro del ámbito penal de los robos y los hurtos. Sin embargo, hay ocasiones en que esos actos se realizan aprovechando un descuido temporal de los propietarios con lo que, en ocasiones, es difícil distinguir si el animal simplemente se ha perdido o si hemos sido víctimas de hecho delictivo.
Por otra parte, un animal perdido o que ha sido víctima de un hurto o un robo y ha sido posteriormente abandonado por los autores de ese hecho, si es encontrado por los servicios municipales o por una sociedad protectora o alguna persona lo entrega a los mismos, puede llegar a considerarse abandonado por su propietario si se dan determinadas circunstancias.
1.- CÓMO EVITAR LA PÉRDIDA O LA SUSTRACCIÓN
A.- Precauciones cuando salimos de paseo. Obligaciones legales.
Muchas de nuestras normas autonómicas, sobre todo las más recientes, y también las ordenanzas locales que rigen en diversas ciudades en materia de protección de animales domésticos establecen como una obligación de los propietarios y poseedores de animales, especialmente de los perros que son los que en definitiva más salen de paseo, que éstos vayan por la calle provistos de correa. Si se trata de perros de razas consideradas peligrosas se exige además que esta correa sea de menos de dos metros no extensible y que el animal lleve un bozal adecuado a las características de su raza y constitución.
B.- El caso especial de los robos y hurtos de animales.
El control del animal cuando salimos con él a la calle es importante para evitar su pérdida pero también para evitar los robos. Se ha detectado que en las grandes ciudades muchas de las desapariciones de animales se tratan en realidad de robos y hurtos de perros. El problema afecta a animales de todos los tamaños.
C.- Muy importante: la identificación y el registro.
Además de llevar al animal controlado cuando salimos de paseo con él, hay otras dos obligaciones legales cuyo cumplimiento está muy relacionado con el tema que tratamos hoy, no porque vayan a evitar la pérdida de nuestra mascota sino porque nos van a facilitar su recuperación en caso de que ésta finalmente llegue a producirse.
D.- Contratar un seguro.
Entre los posibles contratos que nos ofrecen las compañías de seguros respecto a los animales domésticos, el más conocido es el que cubre la responsabilidad civil que puede derivarse de los daños ocasionados por nuestras mascotas.
2.- UNA VEZ NUESTRO ANIMAL HA DESAPARECIDO, ¿QUÉ HACEMOS?
A.- Comunicación al Registro Administrativo.
Antes comentábamos que es obligatorio inscribir al animal en los registros administrativos que vengan establecidos en nuestra Comunidad Autónoma, registros a los que hay notificar la muerte, el traslado o la pérdida del animal. Por este motivo, si se produce un extravío o una sustracción no debemos olvidar notificar este aspecto al registro correspondiente, especialmente si se trata un perro de una de las razas consideradas potencialmente peligrosas.
B.- Los centros municipales de recogida de animales.
La actuación de los centros municipales de recogida de animales, comúnmente denominados perreras, tras recoger a un animal que vaga sin compañía de dueño, se centra en comprobar si el mismo cuenta o no con identificación. Si es así se localiza al propietario que figure en la misma y éste cuenta con un plazo determinado, que varía dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que nos encontremos, para acudir a por el animal.
C.- Las sociedades protectoras de animales.
Si el animal es recogido por una sociedad protectora, el método de actuación es muy similar. Conviene, una vez se ha producido la pérdida notificar a las sociedades protectoras de la zona y al centro municipal correspondiente este hecho y una descripción del animal por si lo localizaran nos den aviso y no lo consideren en ningún caso como abandonado.
D.- La comunicación al seguro.
Si hemos realizado un contrato de seguro como el que antes comentábamos que cubra la pérdida del animal, es preciso comunicar a la compañía aseguradora el hecho y los datos que nos soliciten sobre el suceso para tener derecho a la cobertura del riesgo que hemos contratado.
E.- Qué hacer si pensamos que puede ser un robo o un hurto.
Si somos víctima de uno de los hechos que puede revestir las características de un robo o un hurto, el primer paso, siempre y en todo caso, es denunciar. La denuncia puede plantearse en la comisaría de policía o puesto de la guardia civil más cercano o ante el Juzgado de Guardia que corresponda a nuestra localidad.
ESPECIAL CONSIDERACIÓN DE LOS ROBOS Y LOS HURTOS
A.- Las diferencias entre robo y hurto, falta y delito.

Normalmente tendemos a confundir los términos de robo y hurto, empleando en muchas más ocasiones el primero de ellos, no obstante, jurídicamente, no significan lo mismo y las consecuencias penales tampoco son las mismas.
En nuestro Código Penal se califica, además, como delito de hurto la comisión de cuatro faltas a lo largo del plazo de un año siempre que la suma de la cuantía de lo hurtado en esas sucesivas faltas supere la cuantía de cuatrocientos euros que se exigen para entender cometido un delito.
B.- Las penas.
Las penas que se van a imponer a los autores son distintas en función de la calificación que demos a los hechos. La menor corresponde a la falta de hurto castigada con arresto de dos a seis fines de semana o multa de uno a dos meses. Por su parte, el delito de hurto está castigado con pena de prisión de seis a dieciocho meses.
Y, como es lógico, las consecuencias más graves se establecen para los delitos de robo. El robo con fuerza en las cosas se castiga, de forma general, con pena de prisión de uno a tres años y de dos a cinco años si, entre otras circunstancias, el robo se produce en casa habitada, situación que puede producirse en el caso de robo de perros de guarda, por ejemplo, cuando éstos son sustraídos de la propia casa que custodian. Por su parte, el robo con violencia o intimidación en las personas está castigado con una pena de prisión de dos a cinco años. Se impone la pena en su mitad superior, cuando el agresor utilice armas u otros medios peligrosos.
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