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Bullmastiff

De constitución poderosa con gran fuerza, con un temperamento confiado y fiel, al mismo tiempo que alegre y despierto

Un perro que fue creado para acompañar a los guardabosques ingleses del siglo XIX debía agrupar una serie de cualidades muy definidas y que fueron perseguidas por los creadores de la raza hasta llegar a lo que hoy reúne el Bullmastiff. Razas como el San Bernardo, el Dogo Alemán y diferentes sabuesos fueron las que cedieron parte de sus genes para dibujar los primeros pasos del proceso de desarrollo del Bullmastiff. Sin embargo, el cruce definitivo lo protagonizarían el old english bulldog y el Mastiff Inglés, dando como resultado un perro rápido, potente y resistente a partes iguales y que mantiene ese equilibrio físico también en su aspecto psíquico, algo que le exigía su labor como patrullero de los cotos ingleses ante furtivos, a los que tenía que perseguir y neutralizar después de imponerse a los perros de éstos.

Todos los que tenemos la suerte de disfrutar y convivir con uno o varios Bullmastiff conocemos por nuestra propia experiencia el increíble carácter y comportamiento que caracteriza a esta raza y la hacen diferente del resto. Son unos perros alegres, tranquilos, dóciles, afectuosos, pacientes y, sobre todo, seguros de sí mismos. Nada le altera ni le asusta, inspira confianza porque es totalmente consciente de su propia fuerza y no tiene necesidad de hacerla valer constantemente: su aspecto y su presencia ya son bastante disuasorios.

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Es imposible permanecer indiferente ante la presencia de un Bullmastiff. Su imponente aspecto, ese cuerpo cincelado y musculoso, grande, armonioso, cuadrado... Esa cabeza inconfundible, su mirada penetrante y analítica. Pero aún es más difícil no caer cautivado por su increíble instinto. Es un perro dulce, cariñoso con los suyos, protector, especialmente con los niños. Conozcamos en profundidad a este gran perro, en todos los sentidos.